domingo, 21 de febrero de 2010

Las tres verdades.

En la gran mayoría de las cosas, la simplicidad va de la mano de la eficacia, el camino más rápido desde un punto A a un punto B es una línea recta, y las ondulaciones y desviaciones, si no son completamente necesarias para solventar obstáculos inamovibles, son una mera pérdida de tiempo. Entonces, ¿por qué favorecemos en nuestra cultura el hábito de postergar, de dar vueltas en círculos ante problemas que sencillamente podrían ser resueltos actuando? Es de lo más común y tristemente tradicional escuchar a conjuntos de personas quejándose del gobierno, de su situación actual, de las irregularidades del sistema administrativo de la empresa para la que trabajan, de su mala salud y de la inmoralidad y malicia de los “otros”. Para exponer lo que veo como un mal hábito generalizado, describo dos ejemplos:

-Una señora que día tras día se queja de su mala salud y los problemas en las articulaciones que le provoca su sobrepeso, mientras come una buena cantidad de tacos y bebe un refresco.

-Un grupo de jóvenes empleados quejándose de su jefe directo, enfurecidos porque éste les debe dinero desde hace meses y porque se atribuye ante los cargos elevados el trabajo que ellos efectúan; uno entre ellos dice “¿y que van a hacer?” provocando un lapso de silencio, después del cual se reinicia la queja generalizada, siendo sólo eso: una queja inservible.

Porque, en esencia, las quejas y los lamentos son completamente inútiles, si no es que sirven al propósito de amargar el ambiente y el estado de ánimo en un círculo vicioso que provoca aún más parálisis social; las lamentaciones servían cuando éramos infantes y no teníamos la capacidad de resolver nuestras propios problemas y dependíamos de nuestros padres, pero, en teoría, en algún momento maduramos y nos hicimos personas capaces de proponer, planear y efectuar para resolver nuestros propios problemas; ¿en qué momento olvidamos que nos fue entregada la llave de nuestro destino?

De no proponer yo algo después de haber señalado y argumentado sobre las fallas de nuestros hábitos, caería en el mismo círculo de lamentación y crítica inútil que describo, sin embargo tengo una propuesta: una triada que ha sido ampliamente debatida y probada, y en todos los casos ha resultado ser funcional: Las tres verdades.

-Primera verdad:

El proceso de la primera verdad radica en darse cuenta de la situación en su totalidad, o de no ser posible, en su mayor parte, con una visión clara, desapegada y objetiva, conocer y analizar la problemática cual cazador acechando a su presa, y no como presa atemorizada del cazador; el primer paso hacia la victoria sobre una problemática es verle como es esencialmente, al entender claramente una situación se obtiene poder sobre ésta. Un ejemplo: conoce y analiza la corrupción del sistema administrativo de tu trabajo, llega al entendimiento de ello, entonces serás capaz de evadir la amenaza, trabajar con la precaución de no ser avasallado por ella, y en dado caso, transformarle.

-Segunda verdad.

La segunda verdad es la verdad de que la primera no importa, ¿a que me refiero? La primera verdad no tiene poder sobre mí, no me afecta, y pase la que pase no dejaré que me afecte porque no importa, he decidido verlo como en realidad es y de esta forma restarle importancia, a esto se le conoce como ecuanimidad. Ver a la bestia a la cara y permanecer impasible ante ella, imperturbable, sin añadirle ni quitarle atributos, sin odiarle ni temerle; en la segunda verdad uno se desliga de la problemática antes comprendida, y de esta forma el efecto negativo sobre la moral y la vida es anulado: El sistema administrativo de mi empresa es corrupto, he entendido plenamente esto y ahora le acepto y me desligo de ello, me he liberado de la intimidación de la problemática.

-Tercera verdad

La tercera verdad aparece como un cierto antídoto ante un probable cinismo que pudiera devenir de la segunda verdad: “bien, no importa, no me afecta, me he desligado, seré feliz en mi cinismo y dejaré que los demás se preocupen de tonterías” Ante esto, la tercera verdad bien pudiera ser la más importante: Lo único que importa es el momento.

La importancia del momento es tal, que es lo único real (material para un tema posterior) y en tal caso es lo que verdaderamente importa. He conocido la naturaleza de la problemática, me he desligado de su efecto sobre mi, sin embargo yo existo y existo en el momento, y junto a mi existe la problemática, la he comprendido, me he desligado, no le temo, no me intimida, he de desaparecerla. El momento se compone de acción, es todo, no es futuro que es una idea, ni pasado que es la idea de algo que ya dejó de existir, siendo el momento todo lo que importa, y siendo su naturaleza la acción, la única respuesta es actuar, y nada más, callar y actuar. La bestia ha sido identificada, se le ha visto como es y no se le ha temido, el momento es todo lo que existe, sólo la flecha clavada en el corazón de la bestia será importante, todas las demás fantasías y quejas acerca de la bestia, debates y especulaciones, son nada.

Se ha de actuar… nada más que decir.

martes, 4 de noviembre de 2008

Crisis, Reforma ¿Manipulación política?

Desde hace unas semanas el tema de mayor interés en el escenario político y económico mundial ha sido la alarmante crisis hipotecaria en U.S.A, que se ha convertido por la naturaleza globalizada de la sociedad moderna y la obvia supremacía Estadounidense, en LA CRISIS mundial, afectando de manera expansiva como en efecto dominó, de alguna forma u otra a nuestra civilización; se le ha llamado la mayor crisis desde la de los años treinta (en U.S.A.) y se ha divulgado el suceso por los medios de comunicación como un serio problema financieramente accidental que afecta de mayor manera a éste país. Sin embargo, ¿qué tanto es verdad en lo que nos informan los medios oficiales?
Hal Turner, anfitrión de un controvertido programa radiofónico hizo declaraciones alarmantes en el verano de este año, allá en el “país de la esperanza”, criticando seriamente al gobierno estadounidense, pero no solamente eso, sino afirmando que el total de la crisis era en realidad una maquinación elaborada del gobierno para realizar la mayor estafa en la historia de la humanidad, provocando la supuesta devaluación del dólar a largo plazo para lograr hacerlo inservible y así, además de ganar enormes beneficios adquiriendo ventaja de éste suceso, introducir el “amero”, una moneda fabricada pero no circulante que pretende, según Hal Turner, reemplazar el dólar, la moneda canadiense y el peso; con esto el gobierno (o más precisamente ciertas secciones de clases gobernantes involucradas) pretende unificar (usurpar) los territorios norte y sur forzándolos a adquirir el “amero” como moneda nacional, y eventualmente ser sus dueños capitalistas. El programa de Hal Turner fue clausurado y él mismo fue hostigado de todas las formas posibles para que dejara de transmitir esa información, sin embargo el escribió en su blog (Internet es el nuevo medio de verdadera libertad de expresión) sus acusaciones, dónde pueden ser leídas por todos. ¿Demasiado paranoico? Véanlo ustedes mismos:
http://video.google.com/videoplay?docid=1954933468700958565&hl=es
Por otra parte, pero no ciertamente otro tema, está el tema de la reforma energética, la cual ha generado gran conmoción en México debido a las implicaciones partidistas que esta conlleva, es ciertamente un movimiento político y por ende, beneficiará a un sector político y de clase en particular. La versión del gobierno reformador nos dice que esta reforma es necesaria para generar los ingresos suficientes para renovar al país y a la industria petrolera, es decir, pretenden “actualizarla” con ayuda extranjera para obtener mayores beneficios de la extracción de petróleo. Bueno, veamos otra opinión:


Este video es de un noticiero que no es ni de Televisa ni de TV Azteca, que es lo importante puesto que ambas compañías televisoras decidieron no transmitirlo, por razones obvias; en el se nos habla acerca del posible descubrimiento de una gran reserva petrolera en el golfo de México, la cual por supuesto alertaría a los ambiciosos imperialistas del vecino del norte para tomar medidas y adueñarse, no abiertamente sino con movidas estratégicas políticas (léase comprar un títere para presidente) de tales recursos y aprovecharlos para su propio beneficio sin intenciones de rendir cuentas a nuestro país de lo que acontece en nuestro territorio; más adelante el analista invitado se muestra más moderado en cuanto a tales declaraciones, sin embargo no llega a rechazar la latente posibilidad de que U.S.A. en efecto, tome medidas en conjunto con el gobierno de México, para tomar una gran tajada del recién descubierto pastel negro.
Cuando vemos ambos sucesos, y tenemos cierto conocimiento de antemano del comportamiento militar imperialista de U.S.A, podemos comenzar a dilucidar nuestras propias conclusiones: En realidad este país está tomando todas las medidas posibles para adueñarse de territorios estratégicos en el mundo, como lo hacían las potencias europeas hace cientos de años, en un mundo que apenas si conocía la democracia y los derechos de cada nación, esta potencia mundial (la mayor de todas) está determinada a tomar por conquista la cantidad del mundo que pueda, no con fusiles, espadas o caballería como se hacía antes, sino con el poder del capitalismo y la opresión.
Un poco conspiranoico a simple vista…por supuesto si desconocemos que los altos mandos de U.S.A., algunos públicamente opuestos en definición política, son en su mayoría pertenecientes a órdenes masónicas similares, por no decir a una sola, la de “Bones & Skulls”, y también si ignoramos la situación en Georgia, con Rusia y la presión militar que este país está ejerciendo allá en los territorios petroleros por excelencia.
Esto es lo que sucede cuando somos víctimas del consumismo, del “american way of life”, del capitalismo y la influencia cultural (pobre, muy pobre pero sin embargo muy difundida) de U.S.A. y le damos la espalda a nuestros valores primordiales y a la lucha que ha (había) caracterizado a los mexicanos como una vasta oposición ideológica e inconformidad pública, algo que la primitiva política y cultura “americana” ha perdido desde hace tiempo, con esporádicos intentos fútiles.

martes, 28 de octubre de 2008

Confección empresarial U de C

Hace poco vi en este espacio un blog con propuestas muy interesantes, habla acerca de las disfuncionalidades que la U de C muestra en su sistema y pone en evidencia las “injusticias” de su recaudación obligatoria de recursos alias Sorteo Lloro, algo que yo viví en frustración en mis tiempos de estudiante y a lo que tuve que acceder comprometiendo mi independencia como universitario y doblegando mis inconformidades en pos de conseguir el título; situación en la que creo viven todavía miles de estudiantes de la Universidad de Colima. http://neutroscom.blogspot.com/
Sin embargo, más que promover una buena propuesta, mi intención primordial es hacer eco de las intenciones críticas de éste y otros espacios de expresión personal, para demostrar (con mi pequeño aporte) que los inconformes somos muchos y que la voz que callamos tan obligatoriamente como vendemos el boleto del sorteo, puede tener y tendrá una expresión cada vez mayor conforme la decisión de aceptar nuestras inquietudes y actuar al respecto se refuerce, porque el pensamiento libre es el constructor del progreso, y donde hay duda hay libertad.
Pero, si pudiéramos profundizar en el entendimiento de cómo funciona la Universidad, y lo que en realidad es, no nos parecerían tan sorprendentes sus medidas, puesto que en realidad la Universidad de Colima funciona plenamente como UNA EMPRESA, en la que los clientes somos los estudiantes y la institución es el proveedor; el producto es un paquete de “educación” francamente barato y obsoleto que se reparte a plazos como el crédito de una propiedad, en este caso semestrales, y sólo adquiere funcionalidad al haberse adquirido el producto completo validado por un título, que permitirá realizar inversiones supuestamente productivas, como ser contratado por una empresa o realizar un proyecto profesional, que en realidad son inversiones de riesgo porque en la actualidad sólo un ridículo porcentaje de los titulados remunera los gastos y el tiempo invertidos, es decir, una cantidad decepcionante de profesionistas titulados adquiere un puesto digno de su grado de estudios. Asemeja a una compañía apoyada por el gobierno, como lo sería alguna organización bancaria, que por ende no presenta los mismos precios al público que una institución privada y plenamente independiente pudiera presentar, pero que aún así cobra lo suficiente para sustentar a una amplia jerarquía de empleados y ejecutivos (también conocidos como profesores y directivos), dándole continuidad a una empresa que sustenta los salarios y la productividad de cientos de integrantes, y que tiene garantizado el flujo continuo de nuevos asalariados puesto que la opción más sustentable de trabajo, en caso de que el profesionista no encuentre oportunidades en otra empresas, es laborar en la misma Universidad.
Al no estar afiliada como empresa o asociación comercial, la U de C no tiene mayores problemas con los impuestos o los trámites de auditoría, sin embargo si es independiente y libre de manejar sus recursos e inversiones, y es aquí donde surgen las irregularidades como por ejemplo, el Sorteo Loro. Dentro de los cánones y conceptos del mundo financiero, si consideráramos a la U de C como empresa oficialmente, el asunto del sorteo puede ser fácilmente calificado de extorsión, corrupción y mal manejos de recursos, puesto que la idea misma de extorsionar a los clientes condicionándoles, amenazándolos con una merma en la recepción de su producto (el título en cuestión) en caso de no cumplir con la venta del mentado boleto, es una transgresión absurda de los derechos del comprador; es como si una persona comprara a crédito, digamos, un refrigerador, en una tienda departamental, y en determinado momento la tienda le amenazara de obstaculizar la compra del producto acordado con los pagos, si uno no va y reparte volantes publicitarios de la misma tienda.
Los estudiantes PAGAN por su educación, siendo conscientes de que la requieren para ser competitivos en una economía muy exigente, recurren a los pocos medios que tienen para reunir el pago continuo de la inscripción, tanto como se paga la renta o la luz, desarrollando el famoso síndrome “estudihambre”; no es un lujo en la gran mayoría de los casos, no están pensando en enriquecer su acervo cultural ni en intelectualizarse para debatir refinadamente en sus noches bohemias de café, están pensando en tener un trabajo digno, ser capaces siquiera de competir por él, y bajo esas circunstancias invierten dinero que no les sobra en adquirir estas posibilidades, tal como un granjero invierte en un tractor para mejorar la productividad de su terreno.
Ante estas circunstancias, los directivos de la empresa Universidad de Colima S.A. de C.V, extorsionan, he dicho bien, extorsionan a los alumnos bajo amenaza de reprobación en servicio social para comprar el boleto, perdón, vender el boleto (a la gran cantidad de personas que están dispuestas a comprar un boleto de lotería en 250$), o ser empleados como mano de obra barata, no, gratuita, en sus actividades laborales, recabando recursos millonarios que definitivamente no se reflejan en la calidad de las instalaciones o modernización en general.
Esto es, según mi osada opinión, corrupción empresarial, extorsión, mal manejo de recursos, en pocas palabras, es usar el hambre de la gente para ponerlos de vende-cachitos o de chalanes, trastornando el sentido de dignidad de los alumnos, y pretendiendo que no son ellos quienes sustentan toda la maquinaria universitaria.
Así que, ¿Qué harías si La Marina te extorsionara para que trapees el piso o vayas de casa en casa vendiendo productos a domicilio, por ejemplo, cuando querías comprar una televisión a crédito, comenzaste tus pagos, y te amenazan con cancelar tu crédito sin devolución?